UNA FAMILIA ORGÁNICA

06/23/2024

Autor : Al Compás de Antioquia
Personajes de Antioquia

Fanny es la mamá de Cristina y Andrés, y la abuela de Dante. Es una mujer que irradia luz, un don que heredó a sus hijos y nietos. Quizás por eso todo lo que siembran en El Herbolario crece en abundancia, lleno de vida y color.

Fanny nos recibe con mucha hospitalidad y, mientras empezamos a conversar al calor de un té nos cuenta la historia de este proyecto familiar: “Todos vivíamos en Medellín, pero teníamos raíces en La Unión, además de un terreno. Un día, Andrés decidió que quería irse a vivir al campo y emprender en el agro. Yo decidí acompañarlo, y le propuse a Cris que nos viniéramos todos juntos”.

A Cristina, en principio, la idea se le hizo extraña, sobre todo porque se preguntaba a qué podía dedicarse en este nuevo escenario después de una vida citadina. En cualquier caso, decidieron aventurarse y, mientras Andrés probaba suerte con algunos emprendimientos, Cristina empezó sus estudios de Técnica Agrónoma en la sede del Sena de Oriente. Aquí se enamoró doblemente: del campo y sus posibilidades, y de quien es hoy su esposo, con quien finalmente decidieron dar vida a El Herbolario, un proyecto de agricultura consciente, libre de tóxicos, basado en un modelo que han querido nombrar como biorracional (vida + uso de la razón).

Cristina afirma que este tipo de proyectos no son una moda, al contrario, son la vuelta al origen, a la agricultura ancestral, a la forma en que comían nuestros abuelos después de un paréntesis de amnesia sociocultural en cuanto a la forma correcta y saludable de alimentarnos. Venden directamente, eliminando los intermediarios y no matan las poblaciones de insectos, sino que las regulan con métodos naturales.

En la huerta pueden encontrarse todo tipo de frutas, vegetales, especias y hierbas aromáticas que Fanny nos va a enseñando y en algunos casos tomamos de las plantas para probar o intentar descifrar qué son. Con inmensa sencillez, nos dice que ella “intenta transmitir lo poquito que sabe”

Además de nosotros, los otros personajes privilegiados que son testigos de la vida que nace a borbotones son las gallinas, que aquí son mascotas y por eso, como dice Fanny, “hay que consentirlas”. Todos los días les prepara un menú gourmet que va desde ensaladas de la propia huerta hasta papita cocinada. Son gallinas mimadas y felices, y se nota en el tamaño de los huevos que ponen.

El Herbolario y esta hermosa familia nos recuerdan que la salud parte de la consciencia, y esta se recupera en la medida en que nos reconectamos con nuestras raíces.

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